La Energía como Bien Social
General, Opinión Agosto 7th, 2007Por Walter Salama
Lic. Ciencia Politica, EMBA IAE
A menudo escuchamos hablar acerca de una “crisis de energía” que afecta a nuestro país. Y con ese argumento se afirma que el gobierno del actual Presidente no previó con la anticipación y recursos necesarios, acciones que evitaran esa situación.Como todo enfoque parcial la postura antes citada, muestra una visión fragmentada con relación al tema de la energía, que consecuentemente lleva a conclusiones que distorsionan la realidad y echan un manto de pesimismo respecto al futuro de la Argentina.Consideramos en base a lo que expondremos a continuación, que precisamente la gestión del actual gobierno será caracterizada por la historia como la que devolvió y potenció la energía nacional.
Partimos de una visión integral del tema energía, en el cual incluimos la energía individual y social, la mecánica, la de la posición, la elástica, la del movimiento, la calorífica, la eléctrica, la química, la magnética, la de la radiación y la interatómica. Al ampliar el cuadro de referencia a los distintos tipos de energía, tenemos un nuevo punto de partida para definir la real situación de nuestro país respecto a la energía.
En el año 2003 al asumir la Presidencia el Dr. Kirchner, la Argentina tenía superávit de energía eléctrica, química y atómica. Justamente por la relación inversa que existe entre las mismas y la energía social. Ello se traduce en la fórmula que dice que a menor energía social menor demanda respecto a las primeras y consecuentemente ellas aparecen con capacidad ociosa.
Cuando hablamos de energía social nos estamos refiriendo a la que se manifiesta a través de la acción y el ejercicio de la potencia de los humanos. Estamos describiendo la eficacia, el poder, la virtud para obrar con fuerza de voluntad, con vigor y tesón en la actividad.
En el 2003 la energía social se encontraba padeciendo las consecuencias de la más grave crisis de la historia argentina. Estaban literalmente apagadas las usinas de la esperanza, de la iniciativa, de la confianza y de la voluntad, porque el país todavía estaba sumergido en el hundimiento que se hizo manifiesto en el 2001.
La situación por la que atravesaban miles de empresas y empresarios, que afectaba a millones de trabajadores, la desesperación por la supervivencia de otros millones, era una flagrante demostración que a la Argentina le faltaba la energía motora y requirente de todas las otras: la energía social que se manifiesta justamente en los niveles de acción productiva de sus habitantes, en los diferentes roles de los mismos en ese proceso, y en la consecuente extensión al campo cultural, político, artístico, educativo, de relación familiar y de bienestar general.
La calle expresaba con la claridad que le es propia, que “ la única salida que teníamos los argentinos era Ezeiza”. Algunos, un poco menos drásticos agregaban “o algún otro aeropuerto internacional”.
En ese dramático contexto comenzó su gestión el Dr. Kirchner, quien con lucidez singular desarrolló una estrategia diseñada en diferentes escalones: Primero asegurar la supervivencia de vastos sectores de la sociedad que tenían su cocina en los tachos de residuos de los sectores mejor pertrechados. Segundo poner en movimiento la energía empresaria para recrear puestos de trabajo dignos. Tercero reconstruir el tejido social y la confianza en la potencialidad nacional. Cuarto disolver los conflictos instalados por la crisis aludida. Quinto, recuperar un papel protagónico del Estado, como locomotora de crecimiento. La reseña precedente no marca necesariamente un orden donde cada paso se realizaba separadamente, sino que la situación exigía el simultáneo desarrollo de cada uno de los objetivos.
Porque el actual Presidente tenía muy en claro que la debacle nacional no se solucionaba, con simples medidas economicistas según la fórmula que imperó en nuestro país en las décadas precedentes, sino que se requería la articulación de una Política Económica por la cual lo segundo quedaba bajo el timón del primero, subordinado a la cosmovisión del bien común que sustenta a la Política con mayúsculas.
Un Presidente de la Nación aplicado a subordinar los números fríos, los cuadros técnicos, las curvas proyectivas y los esquemas dogmáticos, a las necesidades perentorias y cotidianas de la subsitencia de vastos sectores sociales y a la inmediata recuperación de la energía productiva nacional, ha sido la mayor innovación política de éste período, aunque ésta circunstancia capital haya pasado desapercibida para muchos calificados analistas.
Está claro que como todo proceso administrativo, también en el que vivió la Argentina de los últimos cuatro años, quienes tenían la responsabilidad decisoria debían administrar la escasez que se había abatido sobre el país. Por ello, el Presidente Kirchner debió optar en cada momento donde y como aplicar los limitados recursos disponibles, abarcando a la vez los problemas de la deuda externa y la deuda interna.
Hoy podemos decir que en los objetivos que se trazara el presidente actual, obtuvo extraordinarios resultados por cuanto - la energía social- como la definimos anteriormente ha alcanzado al presente niveles records que han cambiado radicalmente la fisonomía del país.
Es verdad que cuando un niño crece aceleradamente de pronto nos damos cuenta que los pantalones le quedan cortos. Entonces podemos quejarnos ante sus padres por la buena nutrición que facilito el crecimiento o, consolidado el mismo abocarnos a buscar pantalones mas largos.
Es el caso de la argentina, su notable y rápido crecimiento hoy nos muestra que desde el punto de vista de su infraestructura hay muchos pantalones cortos. Posicionarnos para criticar esa circunstancia es invertir la tabla de valores y desconocer que para toda sociedad siempre son más llevaderas las crisis de crecimiento
que la crisis de depresión. ¿O acaso alguien, en su sano juicio puede preferir el superávit de energía eléctrica y química que existiera en el país en el 2001 a costa del hambre y de la paralización de la actividad productiva, a las limitaciones que hoy esos sectores muestran frente a la recuperación Nacional.?
Podrá decirse que el Presidente, a todos los frentes que debió administrar debía haber sumado el desarrollo de la infraestructura en general y en particular de la energía eléctrica, petrolifica y gasifera. Quien sustente ese interrogante arriba planteado, solo lo podría hacer desconociendo la magnitud de los problemas que ya fueron superados. O atribuyéndole al Dr. Kirchner facultades supra humanas para que en un periodo de cuatro años en forma simultanea, armoniosa, concomitante resolviera todas las falencias que aquejaban a un país agobiado por la deuda externa, enfrentado con la deuda interna, paralizado y con la confianza nacional quebrada.
Es obvio, que para estimular inversiones deben generarse condiciones de rentabilidad que las atraiga. Entonces ¿Era razonable en los años pasados imponer mayores cargas a la población para atender las demandas de fuertes grupos de interes, y obtener así mayor capacidad de engría eléctrica y gasifera, y así mostrar cuadros superavitarios, para anticiparnos a la natural demanda que los analistas venían advirtiendo, y que el mercado viene imponiendo?
Podemos suponer la respuesta fría de técnicos y empresas involucradas en el negocio energético, pero estamos seguros que el común de la gente, el hombre de a pie, no olvida y valora la política que lo tuvo a él mismo como el primer referente, como o a aquél a quien debía protegerse de los mecanismos de una economía de mercado a veces sorda y ciega a las reales necesidades humanas.
Justamente por haber desarrollado la ciclópea tarea que el presidente puede exhibir después de cuatro años, la argentina esta preparada para que en el periodo presidencial venidero el país ya de pie encuentre las soluciones que la argentina en crecimiento demanda.
Es común escuchar el rol que se le adjudica a la suerte de la actual administración por las circunstancias
imperantes en el actual contexto internacional. A ellos debe preguntárseles ¿cuanta es la suerte que implica para un ciudadano argentino hacerse cargo de la presidencia de la republica cuando ella estaba de rodillas después de un 2001? Por ello podemos decir a los que intentan medir la suerte, que los dirigentes que actúan desde la pro actividad construyen el contexto para sus éxitos mas allá de las limitaciones y beneficios que las circunstancias le imponen.
Para terminar, es muy conocida por los especialistas la pirámide de Maslow, que nos enseña con sabiduría la prioridad de las necesidades de los seres humanos, sin exagerar podemos decir que cuando el Dr. Kirchner concluya su mandato en los próximos meses podrá hacer expresa su propia pirámide de prioridades en las necesidades humanas. Con la diferencia que no lo hará desde la teoría, sino de quien ha vivido y ejecutado la experiencia, desde la primera magistratura en una argentina invadida primero por el desanimo y hoy exuberante de energía social.


